Andrés Abraido del Rey, retrato de lo cotidiano

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Cuatro estampas de cabezudos realizadas por el artista salmantino a mediados de los años noventa

Hace un tiempo llegaron a mi poder unos interesantes documentos del artista salmantino Andrés Abraido del Rey, nacido en la localidad de Guijuelo en el año 1915, con dibujos, carboncillos, apuntes y estudios entre los que coexistían ejemplos tempranos y obra tardía.

Aprovechando la ocasión y ponderando también que el blog aborda muy poco esta temática, queremos dedicar hoy un breve espacio a este reconocido pintor de larga trayectoria profesional y docente y enseñaros instantáneas de parte de esos cuadros.

Profesor y fuente de inspiración para otros muchos creadores castellanoleoneses de distinto calado y proyección nacional que se formaron en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy, en la que enseña Dibujo y Pintura desde finales de los cuarenta, su legado pictórico bebe de lo cotidiano y convierte en arte la cercanía.

Dibujo a color de escena carnavalesca pintada a comienzos de los cincuenta
Dibujo a color de escena carnavalesca pintado a comienzos de los cincuenta

Lienzos atemporales de trazos vigorosos e intimistas que capturan paisajes, personajes, bodegones, edificios y abstracciones de su realidad más próxima y exponen un catálogo de técnicas artísticas con influencias cubistas, postimpresionistas e incluso informalistas.

Abraido inicia su capacitación entre 1929 y 1933 en el mismo centro académico desde el que luego ilustra a sus alumnos y un año más tarde obtiene una beca de la Diputación Provincial para continuar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Su formación en la capital se ve interrumpida por el estallido de la Guerra Civil y hasta 1942 no obtiene finalmente su licenciatura bajo la dirección de Daniel Vázquez Díaz, un artista realista y neocubista que fue un notable retratista y paisajista y dejó un poso importante en la obra del joven pintor salmantino.

Su nuevo estatus lo estrena ofreciendo algunas muestras en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid y en certámenes repartidos por diversas ciudades diseminadas por la geografía nacional.

Decide regresar a Salamanca e integrarse en un taller ubicado en el Patio de Escuelas Menores de la Universidad y compartido con el pintor González Ubierna y los escultores Santiago Montagut, González Macías y Damián Villar hasta que un lustro después obtiene la plaza en San Eloy que conserva cerca de cuatro decenios.

Las influencias abstractas también salpican el trabajo del creador charro
Las influencias abstractas también salpican el trabajo del creador charro

Denominado con cariño como el pintor de las cosas sencillas, su obra se focaliza, en su gran mayoría, en temas salmantinos que refleja en rincones urbanos y escenas del campo charro y en retratos familiares, vigorosas y minuciosas naturalezas muertas de factura tradicional y entrañables composiciones costumbristas.

Artista de vocación, de técnica precisa y perfecto dominio del grafismo, muestra una pincelada densa y pastosa y una suave y discreta armonía de luz y color que expresa en lienzos corpóreos, intimistas y delicados según las definiciones de los expertos.

Destacan sus bodegones, especialmente los centrados en las granadas sobre manteles, uno de sus temas más premiados y recurrentes, y las panorámicas rurales de campos castellanos con encinas y frutales en flor a las que dota de singularidad.

Imágenes de la vida rural en la provincia de Salamanca
Imágenes de la vida rural en la provincia de Salamanca
Foto del pintor charro
Foto del pintor charro

Su carrera despega vinculada a la vida artística de la ciudad de Salamanca que en torno a la mitad de la centuria pasada giraba, además de la citada escuela, alrededor de los concursos artísticos organizados por la delegación provincial de la Organización Sindical Educación y Descanso a partir de 1940 y por el Casino de la ciudad (1950-1958), que en sus dos últimas temporadas adquirió rango nacional y en el que Abraido obtuvo diferentes reconocimientos.

Otro foco de interés para los jóvenes creadores se situaba en las salas de exposiciones, al principio la galería Artis (1952) que centraba su interés en los valores locales y estaba dirigida por Juan Navarro Cruz y después la sala Miranda (1956), a la que seguirían otros centros expositivos privados en los setenta como Rembrandt, Winker, Boheme y Varron, las muestras de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad y las acometidas por la Universidad.

De estos mimbres crecen artistas como el propio Andrés y otros muchos coetáneos del calibre de Delhy Tejero Bedate (1904), Zacarías González (1922) o Venancio Blanco (1923).

También fructifican iniciativas como el Grupo Koiné (1956), que trae aires renovadores, y el Grupo Tormes (1959-1962) en el que se integra el creador junto con muchos de los mejores pintores autóctonos (Pilar Blas, Zacarías González, José Martín, Mª Cecilia Martín, Fernando Mayoral, Ricado Montero, Jacinto Orejudo, Demetrio Salgado, Domingo Sánchez, Mariano Sánchez, Manuel Sánchez e Isabel Villar).

Mujer picassiana firmada por Abraido del Rey
Mujer picassiana firmada por Abraido del Rey

Esta heterogénea comunidad (Arte Viviente de la Meseta) desarrolla actividades en Castellón, Valencia y Málaga y se engloba en el Movimiento Artístico del Mediterráneo (MAM) que coordina acciones de vanguardia entre asociaciones de Ibiza, Florencia y Palma de Mallorca lo que le otorga cierta difusión nacional e internacional.

Pintura de la etapa cubista de Abraido
Pintura de la etapa cubista de Abraido datada en el año 1953

Abraido expone en estos lugares y colabora en otras iniciativas provinciales como el Primer Certamen Provincial de Arte de Béjar.

En estas décadas despliega una sólida carrera, con pinceladas vanguardistas como podemos observar en algunos de los dibujos que acompañan el reportaje, y su obra pasa a formar parte con los años de los fondos de Caja Duero y de otras instituciones regionales, dejándose ver en muestras icónicas como la organizada por la Fundación de las Edades del Hombre (‘El Contrapunto y su morada’).

Ícaro representado en colores pastel por Abraido
Ícaro representado en colores pastel por Abraido

En los últimos tiempos el pintor, muy aficionado a causas humanitarias, ha recibido una atención especial, con catálogos como el dedicado por la Diputación Provincial (‘Abraido del Rey o el arte de pintar las cosas sencillas’, 2001, con textos de José Carlos Brasas Egido y Manuel Martín Santiago) y exposiciones diversas, colectivas e individuales.

Paisaje de la capital salmantina, con la catedral al fondo
Paisaje de la capital salmantina, con la catedral al fondo

Así, podemos citar la organizada en la sala de Santo Domingo de la Cruz en 2006 de pintura figurativa, la celebrada en 2013 en el Palacio de la Salina con Mª Cecilia Martín, Agustín Casillas y Venancio Blanco bajo el título 4×90 y la presentada hace dos años en el Palacio de Garcigrande por el Colegio Oficial de Médicos de Salamanca.

Reconocimientos con olor a despedida que resumen la obra de un artista prolífico y apasionado con una ciudad, una tierra y unas costumbres sobre las que gravita una obra pictórica que abrazando la tradición nunca pierde de vista la modernidad.

La calle de las Úrsulas de la capital salmantina a principios de los sesenta
La Calle Úrsulas en Salamanca a principios de la década de los sesenta
Bodegón realizado a principios de los cincuenta
Bodegón realizado a principios de los cincuenta
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Panorámica de una calle del pueblo de Santibañez de la Sierra
Artículos e ideas originales para sorprender regalando
Artículos e ideas originales para sorprender regalando

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