Geyper: una mirada nostálgica al juguete español

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En años difíciles, en una España castigada por la guerra civil y en una Europa desangrada por el conflicto bélico mundial, un humilde emprendedor, Antonio Pérez Sánchez, se lanza a la aventura de poner en marcha en Valencia una juguetera cuyo nombre quedara en la memoria de los niños de varias generaciones.

Se trataba de Geyper, un acrónimo creado a partir de sus apellidos y los de un segundo socio que le acompañó en los inicios de la andadura empresarial y que algunas fuentes identifican con un familiar cercano.

La sociedad, establecida en 1945 en la avenida Eduardo Boscá de la capital levantina, donde se asentaban la factoría, las oficinas y la vivienda particular del propietario, comenzó su camino en el ámbito local y, poco a poco, sus creaciones llegaron a distribuirse en distintos puntos del país.

Apenas existen referencias de estos primeros tiempos y los datos más fiables se remontan a la década de los cincuenta cuando la compañía dispone de suficientes recursos para abordar acciones publicitarias de las que quedan registros.

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Los dos productos que consolidan a la juguetera dentro del mercado nacional- Geyper, la marca que garantiza mayor distracción- y le ofrecen la cobertura suficiente para acometer un reto mayúsculo en esos años como era la internacionalización y comercialización en países de habla hispana, anglófonos y francófonos son el walki-talki interplanetario y el Cadako.

El primero apareció en la campaña de Reyes-Navidad de 1954, con nombre en inglés y reminiscencias a las aventuras espaciales y el mundo galáctico de Flash Gordon. Su envoltorio y las inserciones en prensa muestran un embalaje atractivo y un producto que todos los niños deseaban tener por las aventuras que imaginaban al verlo.

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Prometía elevada sensibilidad y alcance de hasta cien metros, no necesitaba pilas ni electricidad, y operaba mediante la auto-generación de ondas vibratorias, además de equipar señales acústicas de aviso. Algo que para un chaval de corta edad parecía todo un alarde tecnológico cuando en realidad eran sólo las dos latas de los bisabuelos unidas por una burda cuerda.

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Una idea sencilla embellecida con un diseño económico, robusto y llamativo. Una pareja de micrófonos de plástico de colores, con empuñadura con silbato de llamada, cuerpo redondeado rematado con una antena y conectores para el hilo de palomar, que se podía adquirir en combinación con los futuristas productos Master -las gafas con antena graduable y la pistola perforadora lanzadora de platillos volantes-y que se vendía dentro de una caja de cartón con vibrantes ilustraciones (un cohete, un astronauta y dos niñas).

Su buena acogida prepara el terreno para el siguiente producto. El Cadako de 1955, un juego de construcción de carácter didáctico y educativo que se inspiraba en el popular Mecano pero para abaratar los costes apostaba, como en las referencias anteriores, por introducir elementos plásticos, una idea acertada ya que el material marcará el devenir de la industria juguetera mundial en los años siguientes.

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Se encarga la campaña de promoción a la agencia de publicidad Lanza que desarrolla esloganes como ‘el juguete más original y deseado’, ‘el juguete sin límites’, ‘el juguete de los mil juguetes’, ‘el entretenimiento ideal para todos los niños’, ‘el juguete de perspectivas ilimitadas’ o ‘American’s wonderful toy’.

Había diversas versiones pero, en esencia, se trataba de un conjunto de piezas perforadas y tornillos sin partes metálicas presentados en una caja -ilustrada con modelos e ideas a realizar y posteriormente con la sonriente cara de un menor-y llena de engranajes, ruedas, ejes, rectas, curvas y otros elementos de colores como caballitos.

Se podían montar vallas, puentes, la torre Eiffel, grúas, coches, aviones, patinetes, carromatos, cohetes, torres… las posibilidades eran infinitas. Tan sólo se necesitaba imaginación y ganas de jugar.

El éxito de ambos modelos permite a la casa centrar todos sus esfuerzos en una idea  que llevaban desarrollando en el taller de manera semiartesanal desde principios de los cincuenta y que se convertirá en una de sus creaciones más recordadas.

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Los Juegos Reunidos, un set de entretenimiento de mesa que inicialmente podía incluir hasta doce juegos populares y se presentaba en elegantes cajas de madera de tapa abatible pintadas de rojo, con cierres metálicos y un cartel con un dibujo de un niño rubio sonriente.

El diseño de los embalajes y las ilustraciones de los tableros se encargan a Rafael Miguel Catala Lucas ‘Karpa’, un prestigioso dibujante de historietas infantiles, considerado uno de los máximos exponentes de la Escuela Valenciana de Comic y autor, entre otras, de las aventuras de Jaimito y Simbad el Marino en la revista Pumby.

Hubo infinidad de variantes de distintos precios, las posteriores más austeras y con estuches de cartón, y se mantuvo en producción más de un cuarto de siglo, desde finales de los cincuenta hasta el cierre de la década de los ochenta, gozando de gran popularidad entre niños, jóvenes y adultos y convirtiéndose en un regalo socorrido que garantizaba tardes de entretenimiento, felicidad y diversión.

Fuente: www.libertaddigital.com

El modelo más completo llegó a contener 55 juegos de sobremesa, entre los que destacaban el parchís, la oca, la ruleta, las cartas, las quinielas y el ajedrez, y a venderse a un precio superior a las seiscientas pesetas de la época.

Reportó ganancias y prestigio a la empresa y en las estanterías de todos los hogares españoles, en una época donde la televisión aún carecía del influjo y la fuerza de la actualidad y los aparatos electrónicos todavía no monopolizaban el ocio, nunca faltaba uno de estos coloridos estuches.

La buena fortuna seguía sonriendo a la juguetera que desarrolla nuevos productos de aceptación masiva y se encuentra además con una coyuntura social y comercial mucho más favorable a sus intereses.

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Son los años previos a una de las épocas más prolíficas de la industria española con marcas autóctonas copando la práctica totalidad del mercado juguetero nacional, resistiendo el acoso de las multinacionales con artículos novedosos, licenciando, en otras ocasiones, las creaciones extranjeras y exportando también parte de su producción al continente europeo y otras naciones gracias a su óptima relación calidad precio.

Las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado ven un esplendor de casas comerciales, hoy recordadas por muchos adultos con nostalgia.

Conviven marcas históricas con otras creadas a mitad de la centuria o fundadas bajo los nuevos vientos que agitaban al sector: Congost, JYESA, Payá, Rico, Hermanos Griñó, Famosa, Feber, Comansi, Manufacturas Delgado, Joal, Exin, Cefa, Airgam…

Industrias Geyper compite sin miedo y gana cuota de negocio gracias a un catálogo heterogéneo y variado, con diferentes estilos y tipos de juguetes y gamas de precio muy flexibles para que sus creaciones estuvieran al alcance de cualquier familia y niño.

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Su gama incluye pistas automáticas y circuitos con vehículos a cuerda -Operación Tanque, Tanque Solitario, Autoescuela Donald, Pista Maniobras, Familia Telerín-sets de menaje infantil dirigidos a las niñas, peonzas de hojalata y metacrilato, fábricas de automóviles, aspiradoras, cofres del tesoro, motos a batería, trenes eléctricos, carruseles, coches, acróbatas, juguetes didácticos, juegos de habilidad (Spin Ball) y referencias deportivas como el Geyper Gol.

Es también a comienzos de los setenta (1973-74) cuando Geyper se coloca en la primera división del juguete nacional al adquirir las licencias de la multinacional estadounidense Hasbro para manufacturar el exitoso Geyper Man (Gi Joe / Action Man), un contrato muy disputado por otras empresas que finalmente Pérez Sánchez se apunta para su compañía empezando la producción un año más tarde.

Fuente: www.20minutos.es
Fuente: www.20minutos.es

Los primeros modelos del juguete, un mito para muchos cuarentones actuales que vivieron, junto a amigos y compañeros, infinidad de aventuras y contiendas con unos muñecos articulados de manos prensiles (buceadores, policías, exploradores…) que se vendían acompañados de infinidad de vestimentas, accesorios y vehículos, a la manera de las muñecas pero con temática militar o de acción, fueron la figura del mono de cremallera, el soldado alemán y el granadero inglés.

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A finales de la década se lanzó una segunda generación de factura más realista, cuerpo musculoso, calzón azul y cabeza de mayores dimensiones que permanece en producción hasta 1982 cuando la subida de los costes del plástico, la crisis económica, la pérdida de seguidores debido a la competencia de otros muñecos baratos y de menor tamaño y el cambio de modas y hábitos con la aparición del juguete electrónico lo desplazan al baúl de los recuerdos ante la falta de rentabilidad.

En esa época Geyper, que ya experimentaba problemas económicos y dificultades empresariales, mantenía su rico catálogo casi intacto con divisiones centradas en juegos de mesa, unidades de bolsillo (Puck Man, Fórmula 1, Laberinto…), juguetes de agua (animales, linternas, bolígrafos, competiciones y actividades deportivas) referencias de dibujo (moda, diseño, paisajes, muñecas, estilo, monstruos, personajes, superhombres…) y piezas de carácter infantil (correpasillos, aviones, helicópteros, máquinas de escribir, guitarras y juguetes de corte musical).

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La trayectoria de la compañía se agrava a mediados de la década de los ochenta cuando es demandada por incumplimiento de abono de la concesión de los derechos de marca y finalmente, en 1987, declara la suspensión de pagos y pone fin a su actividad.

Sin embargo, en la memoria de aficionados, coleccionistas, industria y amantes de los juguetes quedan algunas de sus piezas emblemáticas como el Geyperman o los Juegos Reunidos.

Por ello, en torno a 2001, la compañía bilbaína Bizak cierra un acuerdo con los responsables de la antigua compañía valenciana para fabricar tiradas limitadas de estos productos- en el caso del primero con nuevas series y en el segundo manteniendo al máximo el diseño original- y aunque las reediciones logran cierto predicamento no es suficiente y terminan por desaparecer de los comercios unos cuatro años después.

Las últimas noticias de reflotar alguno de estos clásicos llegaron hace dos años con una reedición especial de los Geyper Man dirigida a coleccionistas con figuras elaboradas a partir de moldes primitivos de los setenta y ochenta y respetando al máximo los parámetros originales.

El Mundo / Familia Pérez Sánchez
Antonio Pérez Sánchez. Fuente: El Mundo / Familia Pérez Sánchez

En este post se pueden apreciar algunos juguetes de la compañía valenciana y varios vídeos, entre ellos el del Geyper Gol con la figura móvil de un jugador de futbol ataviado con los colores de la seleccción española disparando balones a un niño imaginario que, quién sabe, bien pudiera ser la reencarnación del genial Antonio Pérez, fallecido el 26 de febrero del año pasado a la edad de 94 años.

Una longeva existencia para un soñador que insufló, desde la sencillez y la audacia, vida a unos juguetes que, casi con seguridad, permanecerán todavía algunos años más en el imaginario colectivo de una nación.

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2 respuesta a “Geyper: una mirada nostálgica al juguete español”

  1. Hola Eleuterio. Muchas gracias por tu aportación. Te agradezco el comentario. Nuestra intención es dar a conocer este apasionante mundo que es el de las antigüedades y los objetos de época e intentar descubrir, en la medida de nuestras posibilidades, la historia que se esconde detrás de estas piezas. Un saludo fuerte

  2. hola buenas tardes quería felicitarte por la labor que haces me parece justo recuperar cosas del pasado que muchas veces sino fuera por personas que se dedican a esta profesión como tu acabarían en la basura lamentablemente recuperar parte de la historia de cada país tener un juguete con que un niño a principios de siglo jugo con el que ese mismo juguete paso por épocas de guerra y mil historias es grande muy grande y si te puedes lucrar de ello vamos chapo me quito el sombrero además que es una profesión bastante bonita hacer visitas a casas escuchar historias encontrar cosas rarísimas de ver restaurarlas y darles no una segunda oportunidad sino tal vez una decima porque antes de nosotros ha habido mas gente en fin felicitarte por tu labor desde Tenerife y que sigan saliendo proyectos ferias ocasiones y muchas mas cosas que disfrutes de la vida disfrutando tu profesión saludos cordiales

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